Dr. Gabriel Smester

Apnea del sueño: por qué te falla la memoria y cómo afecta tu vida sexual

Escrito por

en

Muchos pacientes llegan a mi consulta preocupados por algo que, a primera vista, no parece un problema respiratorio: se les olvidan las cosas, les cuesta concentrarse en el trabajo o han notado un cambio en su vida íntima. Casi ninguno sospecha que la causa puede estar en cómo respiran mientras duermen.

La apnea obstructiva del sueño es un trastorno en el que la vía aérea se cierra parcial o totalmente durante la noche, muchas veces por hora. Cada episodio interrumpe el sueño y hace que baje el oxígeno en sangre. Lo que sigue no ocurre en los pulmones: ocurre en el cerebro y en el resto del cuerpo.

Por qué la memoria se resiente

Dormir no es apagarse. Durante el sueño profundo, el cerebro consolida lo que aprendiste durante el día: lo pasa de la memoria de corto plazo a la de largo plazo. Ese proceso necesita continuidad.

En la apnea del sueño esa continuidad se rompe decenas de veces cada noche. Aunque no llegues a despertarte del todo ni lo recuerdes por la mañana, el cerebro sale una y otra vez del sueño profundo para volver a abrir la vía aérea. A eso se suman las caídas repetidas de oxígeno. La consecuencia habitual es la que describen mis pacientes: olvidos cotidianos, dificultad para sostener la atención y esa sensación de tener la cabeza lenta aunque hayas pasado ocho horas en la cama.

El vínculo con la salud sexual

Es la parte de la conversación que casi nadie inicia, y sin embargo aparece con frecuencia. Buena parte de la testosterona se produce durante el sueño, sobre todo en sus fases más profundas. Un sueño fragmentado noche tras noche interfiere con esa producción.

En los hombres, la apnea del sueño se asocia de forma consistente con disfunción eréctil. Intervienen dos mecanismos: el hormonal y el vascular, porque las caídas repetidas de oxígeno afectan al endotelio, la capa interna de los vasos sanguíneos de la que depende la erección. En las mujeres el cuadro es distinto y está menos diagnosticado: suele manifestarse como disminución del deseo y menor satisfacción, muchas veces atribuidas al estrés o a la edad cuando la causa real está en el sueño.

La parte buena: es tratable

Esto no es una condición con la que haya que resignarse a vivir. El tratamiento más establecido es el CPAP, un dispositivo que mantiene la vía aérea abierta durante la noche mediante una mascarilla conectada a un equipo que entrega aire a presión constante.

Paciente durmiendo con una mascarilla de CPAP conectada al equipo, en una habitación a oscuras
El CPAP mantiene la vía aérea abierta durante toda la noche. La mayoría de mis pacientes se adapta en las primeras semanas.

Cuando el paciente lo usa de forma constante, lo primero que suele mejorar es el descanso y la sensación de claridad mental durante el día. Sobre la función sexual la evidencia es alentadora, aunque los resultados varían de una persona a otra y conviene valorarlos en cada caso.

Hay además factores que suman: el control del peso, la posición al dormir, el manejo del alcohol y los sedantes en las horas previas a acostarse. En algunos pacientes existen alternativas al CPAP. Cuál corresponde depende de la severidad y de tu situación particular, y eso solo se sabe después de evaluarte.

Cuándo conviene que te evalúen

  • Roncas fuerte y de forma habitual, o alguien ha notado que dejas de respirar mientras duermes.
  • Te levantas cansado aunque hayas dormido suficientes horas.
  • Te vence el sueño durante el día, sobre todo conduciendo o en reuniones.
  • Has notado olvidos o dificultad para concentrarte sin una explicación clara.
  • Tienes hipertensión difícil de controlar, arritmias o diabetes.
  • Has notado cambios en tu deseo o en tu función sexual junto a alguno de los puntos anteriores.

El diagnóstico se confirma con un estudio del sueño, que hoy puede hacerse de forma ambulatoria: duermes en tu casa, con tu rutina, y el equipo registra lo que ocurre durante la noche.


Si te reconociste en varios de estos puntos, vale la pena evaluarlo. Puedes escribirme por WhatsApp al 809-907-4308 y coordinamos una consulta.

Este artículo tiene fines informativos y no sustituye una consulta médica. Cada caso requiere una evaluación individual.